Una chica guapa vestida con ropa bonita, fotografiada contra un fondo blanco, siempre parecerá un retrato de moda. Al fotografiar moda en una localización natural ésta siempre tendrá más posibilidades, donde la línea entre fotografía de moda y documental puede ser a veces confusa.
En 1993 fotografié a Kate Moss en su propio piso para Vogue británica (foto 1a y 1b). En aquel contexto de revista de moda las imágenes parecían tener un cariz documental y cuando fueron publicadas, causaron cierta fricción y disconformidad. Se dijo, al mismo tiempo del shock que estas fotografías causaron, was like that of a cider obliterated punk wandering into a coming-out ball.
foto 1a
foto 1b
La fotografía de Georgina Cooper publicada en Diario, 2000 (foto 2), fue más allá de la frontera entre moda, documental y arte.
foto 2
Cuando se crea una relación entre entre el sujeto y el fotógrafo, tiene lugar una interacción natural, haciendo las imágenes más íntimas, revelando vida en los ojos de la persona que es fotografiada que es primordial. Como pasó en las fotos de Kate, Rose y Georgina.
La fotografía de Kristen, 2000, con el vestido rosa tumbada en el sofá (foto 3) se tomó en un bloque de pisos abandonado pendiente de demolición. Se colocó ese sofá que entonaba con la decoración de la sala. La textura raída del vestido parecía harmonizar con el papel rasgado de la pared detrás de él, dejando entrever y mezclando la el caos y la violencia oculta en los restos de las vidas de las personas, mientras la plácida sonrisa de Kristen yace iluminando la tristeza de la situación. El vastido rosa parece una prenda usada, per es, de hecho, una creación de John Galliano. Creo que no puede haber belleza real sin decadencia.
foto 3
La fotografía de Tania, 1995 (foto 4), la muestra sentada en la cama, con aspecto triste como si se la fueran a comer las facturas, tratando de distraerse en realidad con la cuenta de los sandwiches que habíamos comida ese día en la habitación del hotel. Sin esta información, es espectador hubiera asumido fácilmente otra cusa posible de su tristeza.
foto 4
La fotografía de Ben para Vogue UK, 2003 (foto 5), fue tomada en el cabaret Lido de París. Esta foto muestra a Ben, con luz ambiental, mirando en el espejo cómo una mujer mayor permanece tras ella arreglando parte de un vestido. El contexto de moda de esta fotografía parece abíguo porque Ben está situada en los bastidores de un cabaret, vestida como una vedette.
foto 5
Cuando una chica no ha trabajado nunca como modelo, dará su propia personalidad al fotógrafo porque no conoce nada diferente a ella misma. En la fotografía de Rose para el Uomo Vogue, 1993 (foto 6a y 6b), una revista de moda masculina, se cuidó el estilismo y se cortó el pelo a Rose para darle una apariencia más andrógina y desdibujar su sexualidad. Rose está de pié, vostezando, parece aburrida y algo a disgusto. Llevó su tiempo tomar esta fotografía, esperando a que Rose brindara su propia personalidad y expresión en las imágenes. Luego, la imagen de Rose parpadeando cambiando su apariencia otra vez, da la sensación de ver a un chico joven bajo el efecto de alguna droga (foto 7).
foto 6a
foto 6b
foto 7
Oscar Wilde dijo una vez “ser natural es una pose realmente difícil de mantener”.
Fuente: Face of Fashion, de Susan Bright. Nattional Portrait Gallery of London.
Corinne Day (nacida en 1965) es una fotógrafa británica, cuya influencia en el estilo y la percepción de la fotografía de principios dela década de los 90 ha sido inmenso. Como fotógrafa autodidacta, Day aportó una mirada de corte documental a la fotografía de moda de entonces, en la que a menudo se incluyen elementos biográficos. Day es conocida por la formación de largas y estrechas relaciones con muchos de sus modelos (la más famosa Kate Moss), que se han traducido en retratos francos e íntimos.
La más notable de estas relaciones está en las fotografías de Moss en la 3 ª edición de “Verano del Amor” de la revista FACE, en 1990. El particular punto de vista de Day ilustró las revista de tendencias y moda de los 90, llegando a ser reconocida internacionalmente.
En 1993 fotografió a Kate Moss en su propio apartamento para Vogue británico. En el contexto de una revista de moda las imágenes parecían tener un cariz documental y cuando fueron publicadas causaron cierta fricción y disconformidad.
Del 94 al 2000 Day usó gran parte de su tiempo de ocio tomando fotografías para su primer libro, Diario (Kruse Verlag , 2000), un registro visual intensamente personal de su vida y amigos. Es a veces un tanto sombrío y triste pero también es una poética y honesta crónica de vidas jóvenes.
Para mi hay dos palabras estrechamente ligadas al nombre de Corinne de que vienen a mi mente inmediata e irremediablemente cada vez que veo, leo o escucho fotografía y/o nombre de Corinne Day. Esas palabras son Nan Goldin.
Day supuso a la fotografía de moda algo parecido al hito que marcó Goldin en la fotografía personal o de autor de los 80.
La fotografía de Day de los 90 supuso una ruptura con el corte clásico de la fotografía de moda de entonces.
Day presentaba a chicas, modelos, en poses y momentos espontáneos y desfavorecedores. Momentos de aburrimiento, tristeza, irritabilidad y enfado era algo inusual en revistas de moda como Vogue, por lo que causó en un primer momento una conmoción en el mundo de la fotografía de moda.
La magia de la fotografía de Day está intrínsecamente ligada a la misma magia que emana de la fotografía de Goldin. Muestra a chicas, más allá del hecho de que sean modelos, desde un punto de vista totalmente sincero, sin artificios, de un modo que incluso a veces, puede resultar hasta algo duro y cruel.
Day mantiene estrechas relaciones con sus modelos hasta el punto que logra obtener tal naturalidad de ellas que el resultado es, sin más, el retrato de la propia personalidad de la chica fotografiada, dejando incluso relegado a un segundo plano el motivo principal de su fotografía, la ropa.
En ocasiones, aquella fotografía de Day de principios de los 90, recuerdan e incluso pueden llegar a cruzarse en la memoria con muchos de los retratos que Goldin nos muestra a través de su diario personal.
Corinne Day sigue siendo en la actualidad una fotógrafa que marca tendencias, trabajando para grandes marcas y revistas de moda, como reportajes para Vogue en las versiones UK, Italia y Japón.
De sus exposiciones destacan las mostradas en la National Portrait Gallery, Victoria & Albert Museum, Tate Modern, Saatchi Gallery, The Science Museum, The Design Museum, Photographers Gallery, Gimpel Fils London e incluida en The Andy Warhol Eshibition en el Withney Museum NY
Es difícil no obstante encontrar información y/o fotos de aquella fotografía rompedora de Day en los 90. En su página web, se pueden ver muchas de sus últimas fotografías pero para ver imágenes anteriores hay que acudir a bibliografía.
Se pueden encontrar originales en la red, pero me temo que a precios bastante altos, rondando los 300 dólares, y casi siempre de segunda mano (aunque en buen estado) pero cabe la posibilidad de conseguir, como hice yo, el libro del cual está extraído el texto de Day que encabeza el artículo.